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El hedor, la peste y pestilencia, la fetidez, la tufarada, el tufo. Palabras que con solo enunciarlas nos activan inmediatamente una ingente cantidad de sensaciones desagradables. Y el olfato, ese sentido tan incomprendido, el más sensible de todos, y siempre el más eficaz, se da directamente por aludido.

El mal olor puede alertar de un peligro, causar rechazo o incluso ser considerado como una forma de contaminación ambiental. A diferente escala, añadiría yo. Porque ¿cuantas veces nos hemos visto inmersos en esa sensación de impotencia al tener que calarnos el pestazo que exhala el ser que tenemos a nuestro lado? Es, al fin y al cabo, contaminación provocada por este acérrimo enemigo del olfato: el hedor corporal. También conocido como el olor a humanidad.

Entrando de lleno en esta materia, veremos que nuestra lengua recoge algunos vocablos característicos que se aplican al mal olor del cuerpo.

Bromhidrosis u osmidrosis se llama en el campo de la medicina a la patología caracterizada por una sudoración abundante ligada a un olor corporal desagradable. El Diccionario de Medicina VOX lo define así:

s.f. Secreción sudorosa de olor muy desagradable provocada por la descomposición del sudor por parte de bacterias y levaduras.

En el lenguaje corriente, tenemos palabras como cochambre, que lo define la RAE como ‘suciedad, cosa puerca, grasienta y de mal olor’. Una palabra que proviene de cocho (‘puerco’). Aunque es una palabra de género ambiguo, su uso mayoritario se decanta por el femenino: «la cochambre».

Existen, asimismo, otras vocablos que se distinguen por señalar un hedor provenientes de ciertas partes del cuerpo humano.

Es el caso de la palabra sobaquina, que hace clara referencia a los sobacos. La entrada en el diccionario de la RAE lo define como ‘sudor de los sobacos, que tiene un olor característico y desagradable’.

Otro ejemplo, también definido por el Diccionario de la Lengua Española, es el antillanismo sicote. Este hace referencia a la suciedad que genera el cuerpo humano, especialmente en los pies, junto con el sudor.

Un vocablo íntimamente relacionado con el anterior es pecueca. Una palabra que, extrañamente, no recoge el diccionario de la RAE, a pesar de su extendido uso en América, especialmente en Colombia y Venezuela.

El Gran Diccionario VOX de la Lengua Española la define como

s.f. Olor fétido que despiden los pies de una persona por falta de aireación o higiene (Amér.)

Sí recoge, no obstante, un término empleado mayoritariamente en Venezuela: el violín. Aunque en la actualidad haga más bien referencia al mal olor en las axilas, el diccionario de la RAE lo define vagamente como

6.  m. Ven.  Mal olor corporal.

Cierro la entrada, esperando que con tantas palabras malolientes no les haya trastornado el sentido olfativo, patología conocida como cacosmia.

2.  f.  Med.  Alteración del sentido del olfato, que causa una percepción anormal de los olores.